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Caramelo de Escarcha |
El cuento no destacaba mucho, apenas despertaba algo de interés de la pequeña que curioseaba distraidamente a su alrededor. Y continuó: "Un buen día se encontraron caminando un pequeño caracol y unas mariposas de colores. El camino no conducía a ninguna parte, por lo que el caracol se alegró tanto de ver aquellos insectos tan vistosos que solo se le ocurrió preguntarles de dónde venían. Ellas ante el merodeo del caracol respondieron: de la viruta de colores del carpintero Amelio. Ellas añadieron: el maderero, bajo el sol caminante, extendía por la vereda laminillas de los listones para enjuagar de una dulce infusión de colores, de tal modo que nos atraía poderosamente. Así, siguiendo la huella iluminada de las candelillas como luz de estrellas, el caracol dibujó espirales de aceite en su concha mientras espantaba con una sonrisa a las alevillas. Y "el caracol la forma tiene de un corazón" prosiguió su paseo por la suave hoja de afeitar sin dejar de aplastar la masa de papel que las viruta de mariposa dejaban a su paso".
* Esta iniciativa parte del castillo de los cuentos encantados que nos propone José Vicente
Por mas que sea y se lo monten como se lo monten, los caracoles son muy babosos...jajaja
ResponderEliminarBesos y salud
Sobre una hoja de afeitar caminamos todos, cada día, cada noche. Hasta en sueños lo hacemos.
ResponderEliminarBs.
Como la vida misma, "el camino no va a ninguna parte"
ResponderEliminarPero a los bichos lindos y tiernos no les importa.
Besos, Esi, preciosa la imagen.
será baboso---
ResponderEliminar"Enjuagar en una dulce infusión de colores",
ResponderEliminarquien no se siente atraido por este vocabulario
y estas laminillas,
estas virutas de realidad cotidiana.
Que son las verdaderas espirales
que hacen crecer nuestras rebabas.
salud y alegría..)
Me recordaste a Buñuel y su ojo...
ResponderEliminarDiscrepo absolutamente de la primera frase. Una auténtica maravilla surreal, colorista y trágica a un tiempo. Me descubro ante la catarata de sensaciones que provoca. Un abrazo.
ResponderEliminarAcá se diría "me dejaste culo para arriba", con la imagen del caracol en su gris derrotero y las mariposas revoloteando coloridas...creo que estoy desafinado...Beso.
ResponderEliminarMuy colorista el cuento,algún día te contaré cómo los caracoles eliminaron mis berrugas infantiles, no solo para comer sirven.
ResponderEliminarUn beso
bien! esa revelación de último minuto! ya me parecía que la niña no podía leer cuentos tan aburridos.... :)
ResponderEliminarbesos, amiga*
Un cuento lleno de sensaciones, y con un final que por mucho que pueda ser verídico, "el caracol la forma tiene de un corazón" prosiguió su paseo por la suave hoja de afeitar sin dejar de aplastar la masa de papel que las viruta de mariposa dejaban a su paso" no deja de dar un cierto escalofrío.
ResponderEliminarPor lo demás, maravillosamente escrito como suele ser habitual.
No se si te parece bien, pero te enlazo con los cuentos de los jueveros.
Un abrazo y muchas gracias por el cuento y lo que lleva.
Kafkiano, realmente.
ResponderEliminarMuy bueno.
Un abrazo.
Para ese corazón de caracol prefiero,
ResponderEliminarlas virutas al acero.
También para el mío:)
Besos
Muy bueno el cuento, felicidades. Saludos desde Conil ( Cadiz). ve mi blog
ResponderEliminar¿Te has quedado a-gusto con la cursilada que acabas de perpetrar? ¿Sí o qué? ¿Caracoles? ¿MARIPOSAS? ¿Qué es esto, una canción de Conchita?
ResponderEliminarHazte un favor y vuelve a la senda de lo críptico. O háblanos sobre las maravillas de Extremadura. El mundo merece conocerlas.
Por cierto, ¿al final legalizaron lo de estrellar enanos contra las paredes en Estados Unidos o cómo va el tema?
Un beso.
Yo veo unas cuantas hadas, con sus baritas, trazando corazones en el cielo estrellado de una cálida noche de verano.
ResponderEliminarUn beso
Ese es el encanto que tienen los cuentos, pueden convertir en interesantes y bonitos seres que en la realidad no lo son tanto.
ResponderEliminar:)
Abrazo!
Es imprescindible saber como y donde pisar para no acabar hecho virutas. Un abrazo.
ResponderEliminarPues no se, a mi me parece un cuento tierno, como son los cuentos que se cuentan a los niños antes de ir a dormir, un caracol que forma al caminar espirales dibujando corazones y una niña que juega a su lado , nada de lobos y gigantes que se tragan a todo al que por su lado pase.
ResponderEliminarBonito cuento, si ,así lo veo y así te digo.
Un abrazo.
Peligroso resulta caminar sobre una hoja de afeitar. Tu cuento tiene algo de mágico, lleno de imágenes casi oníricas, irreales, bellas y sutiles. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarBienvenida al mundo de los jueves.
Un abrazo.
Qué sorpresa, encontrarme con un cuento así, tuyo. A mi me ha parecido de lo mas entretenido. besos.
ResponderEliminarDulce, dulce, dulce... me encantan los cuentos, siempre me hacen sonreír :)
ResponderEliminarBesos abisales
Un cuento terriblemente metafórico el tuyo. Sensacional!
ResponderEliminarSaludos
J.
Hasta los caracoles babean ante el vuelo de las mariposas...
ResponderEliminarBesos, Esi.
comed oruga
ResponderEliminary la hoja os vestirá
de mariposa
(Luis Ángel Morant)