"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"

"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert

domingo, 11 de marzo de 2012

Coleccionista

Arthur Bispo do Rosário




Con la carta de invitación en mis manos espigo los copos de avena desparramados por la mesa, necesarios para sembrar la mala hierba antes de que la sequía sea inminente. Entre imágenes, palabras, acompañada de emociones e impresiones escojo la parte superior de la espada menos afilada, forjada en latón y muy resistente a la corrosión que encuentro en la plaza. Para ello, con atención, doblo mi cintura, inclinando la espalda hasta echar el alma atrás, olvidando los dictados de mi conciencia. Así como en una película de carretera, cada segmento del motor del coche en el que viajo encaja en las ranuras que proporciona las panículas de avena, ajustándose perfectamente en las paredes del cilindro que el émbolo del vehículo impulsa en su movimiento. Mi madre nos enseñó “acaba de espigar para no desperdiciar”, aprendiendo a recoger cosas que los demás desperdician o no aprecian por estar fuera de las medidas estándar. Sin dejar de mirar en el desierto procuro espigar lo que acrecenta desde lo más bajo de nosotros: el dolor que sube desde los pies hasta la cintura y mientras cimbra la columna vertebral, envuelve a modo de pericardio el corazón fibroso. Pero me protejo con las palabras de Natalia Ginzburg: "Como somos infelices, queremos ver por todas las partes de las escenas trágicas, sangrientas y solemnes, y ya no sabemos celebrar la fragilidad, la delicadeza y la medida". Sin necesidad de tomar las de Villadiego, adquirir la idea de que amontonar los pequeños copos de avena extraviados en la caja de cereales podría ser el equivalente a reflexionar con detenimiento, es un buen modo de entender "el bien  y el mal, el dolor y la dicha, la fantasía y la realidad".

31 comentarios:

  1. Recogemos, almacenamos, reciclamos sentimientos, emociones y vivencias...

    No debemos acumularlas sin más, sin orden ni concierto, por que impediremos que lleguen otras nuevas...

    Así que ahora mismo me acercaré al contenedor azul...

    ResponderEliminar
  2. Por dios! Me sorprendés pero no me sorprendés. Sé que voy a encontrar cosas maravillosas por acá, pero, a veces, cuando derrochás esa ternura tan de espiga, juro, que leo y leo y vuelvo a leer este tejido de palabras.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Estamos hechos de deshechos, de fracasos, de pasos en falso y de incertidumbres duraderas. Echamos el alma al lugar de mayor resguardo y así atesoramos miedos y penumbras que obstruyen la resolución de la ecuación del copo de avena, la belleza de la flor que resplandece en primavera, el calor de cualquier sol se nos hace pequeño...a veces, lamentando lo que no tenemos ofrecemos un serio inconveniente a valorar todo lo auténtico que nos rodea y que, lamentablemente no apreciamos en su justa medida....como los granos de arroz convenientes para, estimando su crecimiento, la solución de la paella para compartir fragilidad, sensibilidad y cautela.

    ResponderEliminar
  4. lo relativo hace que la simiente sea semilla o paja, según el momento

    ResponderEliminar
  5. Nuestro alma es un almacén repleto de recuerdos mas o menos agradables. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Podría decir, leído lo leído, que espigo cada día.Durante él y cuando se acaba. Y el número de granos es enorme. Y placentero.
    Ayer mismo, sin ir más lejos, al acostarme y al levantarme, espigué la luna.
    Por la mañana espigué las zarzas y nos dimos mútua conversación: ellas desde el reproche y yo tratando de justificarme.
    Y por la tarde, mis animales espigaron conmigo, al sol...

    ResponderEliminar
  7. Somos un remolino de ideas y sentimientos. Espigamos día a día
    cualquier esbozo de felicidad.
    Espero que no debamos de afrontar la infelicidad en cada escena de una plaza cubierta de copos de avena para descubrir que cuando amanece el día tal vez el sol se decida a abrazarnos.
    Besos, Esi.

    ResponderEliminar
  8. L'Anna Riverola, esculptora amiga de Mô.
    Fa maletes plenes de detalls... i de gràcia.
    Hi han moltes pel seu bloc.
    Aquesta per a tu.

    http://annariverola.blogspot.com/2012/01/un-bell-jardi-anomenat-la-terra.html

    A-bra-ça-da!

    ResponderEliminar
  9. Espigar con provecho requiere tiempo. Como tiempo exige amontonar los copos de avena de la caja de cereales. Es el tiempo que necesitamos para la reflexión.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  10. Pienso en la enseñanza de no derrochar o dejar fuera del tarro aquello que corre el riesgo de perderse o que se podría utilizar para otra ocasión. Estar atento cada día para recoger aquello que vamos viendo, aprendiendo sin desperdiciar un único e irrepetible momento de felicidad.

    Un gran abrazo!

    ResponderEliminar
  11. Nunca he coleccionado nada, salvo recuerdos, pero me encanta desayunar e incluso cenar copos de avena y el muesli. Besos.

    ResponderEliminar
  12. espigar palabras, hasta el deleite


    besos*

    ResponderEliminar
  13. Convivir con esa balanza entre bien y mal, dolor y alegría...
    buff quien maneje con precisión la balanza aprenderá a vivir...
    Besos abisales

    ResponderEliminar
  14. Decían los antiguos que somos memoria, además, construimos nuestro futuro en base a esa memoria y entre medias, ese instante sin tiempo que es el presente.

    Una cosa es cierta, el dolor es celebrado y la alegría tenida bajo sospecha. Lamentable.

    Un beso

    ResponderEliminar
  15. Todos los coleccionistas son unos psicópatas y deberían ser apartados de la sociedad.

    Besis.

    ResponderEliminar
  16. Coleccionistas, todo cabe en la vida, tanto el dolor como la alegría, nada sobra, ni está de más y guardarlos en botes de colores, suavizará cada aderezo ...

    Abrazos, Monique.

    ResponderEliminar
  17. En mi Valdepeñas natal, después de la vendimia viene "la rebusca".
    Se recoge lo secundario, lo que no salta a la vista, los residuos de tristeza que van quedando tras una orgía de alegría.
    Pero con esa tristeza recogida, hay familias que viven,se le pinta una sonrisa al hambre.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Yo trabajé envasando productos del mismo tamaño, los productos imperfectos pasaban a ser productos de 2ª o de 3ª con lo que el precio era bastante más inferior. Creo que si fuera un producto no pasaría por la prueba de la espigadora, sería un productillo social :) afortunadamente.

    Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  19. Coincido con Natalia Ginzburg: Somos infelices.

    Bueno, al menos coincido en ese fragmento, que es la sustancia de todo lo demás.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  20. No se debe hacer, el copia y pega está feo, pero pásame la manon una vez. Te ruego que entres (copia el enlace en tu navegador)aquí:

    http://canarias-semanal.com/not/1643/un_coronel_del_ejercito_espanol_se_pregunta_a_que_esperamos_los__espanoles_para_sublevarnos/

    Un abrazo.

    Elimina éste mensaje, después, si lo deseas.

    ResponderEliminar
  21. Isto faime pensar en que sufrimos máis o malo que desfrutamos o bo. Cando vivimos unha situación adversa os nosos ollos e a nosa alma non ven máis ca iso, non atopan consolo. Nunca teremos a felicidade completa, e partindo desa premisa, deberiamos empezar a pensar nos graos de avea, no bo que temos nas nosas vidas, non no malo, pois o bo é o que nos permite sobrevivir, como os graos de avea, coma o pan.:)

    ResponderEliminar
  22. Isto faime pensar en que sufrimos máis o malo que desfrutamos o bo. Cando vivimos unha situación adversa os nosos ollos e a nosa alma non ven máis ca iso, non atopan consolo. Nunca teremos a felicidade completa, e partindo desa premisa, deberiamos empezar a pensar nos graos de avea, no bo que temos nas nosas vidas, non no malo, pois o bo é o que nos permite sobrevivir, como os graos de avea, coma o pan.:)

    ResponderEliminar
  23. No colecciono nada que ocupe lugar y así dejo hueco para lo importante.

    ResponderEliminar
  24. Coleccionaba libros, pero quedaron amontonados en la casa de la sierra,ahora con el e-book amontono libros por leer, necesitaré una primitiva que me de tiempo para leerlos.
    Un beso

    ResponderEliminar
  25. Pequeñas cosas que llegan a formar algo grande. Una lágrima, un botón, una moneda, una sonrisa...
    Besos, Esi

    ResponderEliminar
  26. Amiga, me dejaste con un nivel de clara inclaridad, como la de Schopenhauer. Sí, definitivamente, confirmamos nuestra desgracia porque buscamos la pintura y los restos de infelicidad en el contexto en que nos hayamos inmersos. Un balazo esa verdad. Fijate que yo, que le tengo ya pereza al miedo, ahora le tengo pereza a ese teatro derruido en el que nos metimos. ¡En el que nos mentieron! Abrazos y abrazotes. F.

    Estos textos tuyos tienen un poder que ni los Caballeros del Zodíaco... :)

    ResponderEliminar
  27. Una madre muy inteligente y sensible la que da este consejo: “acaba de espigar para no desperdiciar”, y una hija muy lista la que aprende a recoger cosas que los demás desperdician o no aprecian por estar fuera de las medidas estándar. Celebremos la fragilidad, la delicadez y la medida.
    Un abrazo y hasta pronto.

    ResponderEliminar
  28. Me gustaron mucho las palabras de Guinzburg, pero aún más las tuyas.
    El título me remitió al poema de Benedetti:

    "Colecciono pronósticos
    anuncios y matices
    y signos
    y sospechas
    y señales"

    :)

    Abrazo!

    ResponderEliminar
  29. Un sabio consejo... una sabia hija :)

    abrazos atrasados

    ResponderEliminar
  30. Hace escasos días te facilité un enlace (Coronel Amadeo Martínez Inglés). Ha sido imputado por un delito contra la corona. Ha respondido con un escrito, ante la opinión pública. Te recomiendo su lectura:

    http://ecorepublicano.blogspot.com.es/2012/03/el-coronel-amadeo-martinez-ingles.html

    Te remito la información aquí por no interferir en tu último post.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  31. Pequeño pero bonito cuento, de animalitos, que siempre les llama la atención a los niños.
    Un saludo

    ResponderEliminar