"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"

"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert

martes, 9 de octubre de 2012

Besos de cine



Leo a Cortázar para pensar en ti. No tengo claro cuanto deseo besarte para fantasear con tus labios y tus manos o bien imaginarte para ambicionar lo que pretendo, perfumar tu ropa con esta atracción. Mientras tanto precinto y sobrellavo por mandato judicial la gama de fotografías que conservo de ti en todos los lugares que compartimos. Hasta que llegan las puntualizaciones de tus besos: esos toques de tus labios en mi oreja eran la pincelada ligera que hacían originar un filón de sensaciones en la nuca hasta descender por la columna vertebral. Al rozar tus dedos en mis piernas, el frescor captado se identificaba con la humedad que se introduce por las ventanas al abrirlas de par en par en una noche de octubre. Las delicadas palmadas  humeantes entregadas a mi carne para sentar producían la delicia inmortal como la parte más espiritual de mi cuerpo. Este día de Rayuela aspiro el recuerdo de tu efigie para disfrutar de tus besos, junto al terso recorrido de mis dedos por tu espalda con el que terminar la ruta en el bolsillo de tus pantalones del chándal.

"Para terminar la ruta en el bolsillo del chándal donde busco un paquete...con dinero" :)) 
Mª J. de P.

domingo, 7 de octubre de 2012

-Scopio


Al acercar sus ojos a las lentes oculares del pequeño microscopio que cada casa tiene en la mirilla de la puerta, inventaba un camino a seguir a cada una de las enterezas y flaquezas que hallaba tras la celosía y a la vez, coronaban el puerto más alto que lograba pedalear. No le importaba desconocer el significado de las muestras escritas en la oscuridad, puesto que la fuente de luz localizada en la base del aparato reflejaba partículas brillantes que obtenían un destello especial en todas las pruebas que distinguía. Los signos de los tanteos realizados arrastraban otras huellas y gestos que lograba radiografiar, asociándolo a la imagen a estudiar de la persona observada. Desde el haz de luz que emanaba del proyector, las partículas diminutas de la muestra observada se advertían como voces que desean escuchar interpretando un lenguaje secreto que hace un ruido especial. Así es como tensaba las palabras que encontraba baja la luz del binocular, estirando el significado del lenguaje.

viernes, 5 de octubre de 2012

Desaciertos afortunados

Desde una altura invisible y a borbollones, me llega una vez al mes tus pequeños fallos, esos instantes poco acertados que llenan una copa de merlot con un brut primerizo suave y carnoso. La seducción de tus equivocaciones discurren entre las aguas tranquilas donde los tentáculos de mi actinia común se activan ante la luz de tus jipíos flamencos. En cada una de las ocasiones de tu cortesía, Eolo me trata bien, con vientos favorables recogidos en tus dedos aplazando la tempestad de tu ausencia. La noche de amor se torna perfecta en presencia de tus fallos, comprendiéndose a si mismos frente a la retórica que exhiben tus palabras de inicio del mundo. Y es entonces cuando solo deseo continuar envenenándome con la imagen desnuda de tus ojos y tu boca mientras alargo el temblor por sobredosis que el filtro encubierto de la llamada de atención incendia mi sensibilidad. Aguanto la respiración esperando que llegue la siguiente visita.

martes, 2 de octubre de 2012

Desagüadero

Chema Madoz
Tumbada en un campo de rastrojo donde el otoño ha cubierto el suelo de pajón sombrío y oscuro, sentí la borla del bonete rozar sobre mi nariz en un suave cosquilleo paliando la luz del sol en los ojos vacíos. Apoyando los pies en un pozo negro atorado de hojas secas, la rejilla del desagüe se llena de proyectos e intenciones contenidos en los planes de futuro que se idean a largo plazo. Así como en una aromática taza de café,  saboreo las expectativas por encima de una alcantarilla mientras las hojas llevan impresas las letras que asumí. Las porciones sobrantes de todos los propósitos aleccionan palabras sueltas que uniendo caracteres conservan significados a precios reducidos. Me incorporo y al sentarme aparece ante mí, una tijera con los agujeros del mango encadenados a las armellas de un candado. El aro enlazado de la cadena agrega su propia tenaza custodiando la potencia de cortar y arrancar algunos de los eslabones ante cualquier chispazo.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Última parada


Le propuso una visita inesperada a su casa, dándose por entero a él en la capital del nuevo Estado. Mientras se retrepaba en el asiento del autobús que le conducía hacia el mundo que él había construido, se percató de que el paloduz que mascaba lentamente saboreando esa golosina dejó de resultarle dulce y agradable.  Percibió la visión trasnochada que mantenía de su sonrisa junto con el apacible afecto  que desprendía su recuerdo, desarropando la cercana presencia que estaba a punto de encontrar en el siguiente área de descanso. Sin llegar a cerrar el libro de fantasmas que guardaba en el bolso, en cada parada de aquel viaje de reencuentro el viento descuajaba las hojas que el pequeño santuario de abjuraciones preservaba. El amanuense medieval de su corazón, los menudos y el cuerpo que ella había tutelado en el terreno anegadizo del espejismo de aquel destino tolerado se perdía en cada uno de los lugares que el autobús se detenía. Antes de rebasar el límite de la ruta trazada, en la última parada tras guardar el silencio de la voz del auricular se dejó perder en el sitio más fácil que encontró: el pequeño pueblo donde el aire y la lluvia miraban cara a cara, arrancando el mayor esplín posible.

Aquí estás resistiendo,
viva, lúcida,
sostenida
en el sacro relámpago,
alumbrada y dichosa
en el trueno.
Tú, mi pequeña
rosa encendida siempre,
pétalo delicado,
húmeda nota,
tú, resistiendo aquí.

Carlos Bousoño

lunes, 24 de septiembre de 2012

Trilero


Le encontró despeinado detrás de una mesa de camping escondiendo sus deseos y pasiones en una bola amarilla mientras alentaba la esperanza de que ella se acercara al filo de su estanque. Ella bajó los ojos mientras miraba la rapidez de las manos del trilero aleteando las tres cáscaras de nuez sobre la mesa, entretanto pasaba los dedos por su cara limpia. "¿Quieres venir al bosque"?, le preguntó, "tan solo tienes que averiguar donde se esconde la diminuta gavilla de flores marchitas que una tarde de verano mi boca achispada salivó para ti". Demostrando el modo exclusivo de comprobar la negativa movilidad del tiempo. "Solo tienes que deducir qué cascarón contiene el único regalo que recibirás de mis labios ab aeterno, el tiempo estancado en aquella apuesta como un flecha con curare". Así la manipulación del trilero no provocó una partida nueva de cosas pasadas, ni tampoco un agotamiento con la desdichada ruina sino una amalgama de sentimientos y una pizca de ternura, desencadenando alteraciones de un cóctel preparado. En este tiempo, ella sabía que el juego no tenía fin, un singular principio con una apuesta fraudulenta donde ninguno de los dos escarbó arañando en qué nuez se escondía el pequeño ramillete de flores, en tanto menospreciaba el gancho cómplice del aval.

Quédate aquí,
en el lugar del silencio,
donde el silencio interior danza.
Justo aquí
antes de saber algo o de no saber nada.
Quédate aquí
donde todos los puntos de vista
se funden en un solo punto
y ése único punto desaparece.

La danza del vacío
 

jueves, 20 de septiembre de 2012

Este jueves un relato: Teatro, máscaras y apariencias




Frente al bloque de barro frío emprendió la pequeña obra que entrañaba cierta dificultad: esculpir el molde de barro a partir del diseño de la máscara que ella misma había ideado. Debía evitar que el papel se pegara al molde cubriendo toda la horma con aceite quemado. Una vez desprendida la matriz añadió papel maché y papel de periódico con una mezcla de almidón de yuca, secando más tarde toda la máscara al sol. Poco a poco fue separando distintas piezas de papel, a modo de troquel, volviéndolas a unir con cemento para tener una máscara hueca. Una vez  desecado la máscara comenzó a decorarla a su gusto. Al colocársela se dio cuenta de que había elaborado una máscara para descubrirse y aparecer ante el disfraz de los demás, bajo el pretexto de apoyar su cabeza sobre quimeras imposible de realizar, lejos del barro con el que se tapa los agujeros del jardín.

Más teatros,  máscaras y apariencias en el blog de Neogeminis