Despreocupándose de los demás, iba a lo suyo mientras pensaba de antemano, solo en los intereses propios. Procelosa, gradualmente se enderezó con una gran dosis de paciencia dando la validez definitiva como un billete de avión, intentando abombarse con el vino para no inducir en su cuerpo el peso de un costal rústico de las solanáceas, retirando la noción elemental de la caja que se deforma con el lastre mientras aumenta o disminuye la altitud de su cuerpo con relación al mar. Por fortuna, aquella insuficiencia logró vencer el obstáculo pasando el foso por encima cuando unas gozosas manos masculinas le cubrieron los ojos en tanto que una voz afable y expresiva le interrogaba por cierta información, ¿quien soy yo?. Entre preguntas y respuestas se esparció la velada diurna con un "nosotros estamos convencidos de la necesidad de reconstruir el presente". La ambigüedad de sus respuestas aumentaba la posibilidad de unirlos, buscando arreglarselas para localizar la cuadratura de los lados curvos a la vez que concebían la aparición del genio capaz de generar esperanza en el que confiaban para obtener lo que deseaban. De repente recordó aquella película en la que una chica rubia se enamora de un noble y distinguido señor, ella llamaba a su puerta pero él no recogía las alusiones que le atañía, no reaccionaba a sus peteciones. En medio de divagaciones, desviandose del asunto que ella trataba, tropezando con esquirlas de cartón-piedra de todos los colores, ella le mostraba un gesto simpático y favorable pero él continuó ignorándola. Pese a que se desvivía por evitar aterirse ante su mirada, en aquella ocasión ella se desplegó al borde del pilar de la cama, terminando la acción cuando yacen juntos. Y emprendió la construcción de castillos en el aire a pesar de lo prohibitivo que resulta su devastación.
Recurre a cualquier artimaña para salvar la situación, mejor soñar que sentirse derrotada, por su propia elección.
ResponderEliminarUn abrazo!
En el mundo que construimos en nuestra mente, nunca somos derrotados.
ResponderEliminarA todos nos pasa.
Un abrazo.
Un precioso homenaje a Carmina Ordóñez, justo ahora que su hermana Belén creo que quiere mudarse a vivir con ella.
ResponderEliminarBesitines, maja.
"En medio de divagaciones, desviandose del asunto que ella trataba, tropezando con esquirlas de cartón-piedra de todos los colores, ella le mostraba un gesto simpático y favorable pero él continuó ignorándola. Pese a que se desvivía por evitar aterirse ante su mirada, en aquella ocasión ella se desplegó al borde del pilar de la cama, terminando la acción cuando yacen juntos. Y emprendió la construcción de castillos en el aire a pesar de lo prohibitivo que resulta su devastación"
ResponderEliminarExcelente
este texto lo veo diferente a todo, como un mundo paralelo, construído por el reproche de conocer que lo verdadero no está sino dentro.
ResponderEliminarabrazos enormes para vos
Es curioso lo que dicta el subsconciente, cuando están en fase de reconstruir una relación le viene a la mente un desprecio amoroso.
ResponderEliminarAl final va a resultar, como dices al terminar, y cantaba Alberto Cortez, que todo en el fondo son castillos en el aire que nos montamos nosotros mismos. ¡Que complicados somos!
Un abrazo
La mirada de Larisa
ResponderEliminarsa sobre el texto sí que me ha dejado aterida y desprevenida.
Construímos castillos en el aire esperando no querer ver ese presente que embriaga y abruma, que no cede paso a ningún posible resquicio por donde evadirnos de ese desamor que tenemos en puertas.
ResponderEliminarBesos.
Construir, derribar y volver a construir, es la ley de la selva o del mundo de las emociones.
ResponderEliminarSaludos y buenas noches.
ESI, ¿Bien el nuevo miembro?. :)
Es una chica complicada, pero en todo caso de castillos en el aire vive el ser humano que sueña, y el que no, sólo piensa en sumar bienes.
ResponderEliminarTu escritura tiene algo de centroamericano, no sé, Carpentier, algo así fascinante. Sos consciente o es pura práctica?
castillos que levantamos
ResponderEliminaraún a sabiendas de la falta de consistencia...ilusiones que nos mantienen al borde de la realidad, en mundos de ensoñaciones, de pasiones etéreas.
http://cequiembellitledesert.blogspot.com/2010/12/volviendo-ivan.html
estupendo, hoy aún más...
in vino veritas, que decían los romanos, hoy ha sido intrigante.
ResponderEliminarUn beso
Incluso la destrucción más perfecta del ser está cargada de ambigüedad. Somos/seremos/fuimos ambiguos seres que caminan sobre dos piernas pero recuerdan las ramas cada noche.
ResponderEliminarSaludos
J.
¡LO que llega a hacer echar un polvo a una que pudiera ser tu hija!, JAAAAAAA, ¡castillos en el aire!
ResponderEliminarQuizás sean efímeros, pero mientras se construyen...
ResponderEliminarBesos
Caramba, se quedaron cuadrando el círculo. Ya estaba todo condenado. Y claro, es que cada cual cuando puede monta una escenografía mental y le pone actores.
ResponderEliminarQué texto más curioso el tuyo. Muy bueno.
Un abrazo y qué bueno fue verte dice la canción...
F.
No dejas de sorprenderme...con tus textos y tu mirada .un abrazo y feliz verano
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