"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"

"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert

martes, 24 de diciembre de 2013

Este jueves... "Cuento de Navidad"


Un aluvión de nubes inundó la mañana de Nochebuena. Al asomarse por la ventana de su buhardilla y contemplar el tapiz de telas impermeables que cubrían las calles de su barrio, sintió el impulsó de huir de aquella ciudad, esquivar todas aquellas personas y correr hacia el terruño donde le esperaba el fuego de la chimenea que aviva su madre cada noche antes de acostarse. Los puntos suspensivos marcaba las 13,00 h como el horario de salida que ese día había establecido su empresa. Preparó un sándwich de atún y fiambre para salvar el tiempo de la comida y emplearlo en las tres horas que consumía de camino a casa. Conducía con destreza pero el viento y la lluvia que azotaban su coche retrasaba el premio de alcanzar el destino que tanto deseaba. A medida que se iba alejando de la ciudad jardín-dormitorio en la que estaba instalada, el embiste de la ventisca, por momentos aguacero, dificultaba el manejo del vehículo hasta la necesidad de insuflar aire en sus pulmones arrancando cierto coraje adherido a su compresor de aire. De repente, cuando la guardia civil de tráfico cortaba el tráfico de la carretera, desviando la circulación por otra ruta alternativa, uno de los carteles lanzaba algo parecido a un murmullo que llegaba a su oreja: "que la buena ventura determine un designio cerca de una casa vestida con prendas de todas las edades; que discutas los asuntos con personas sazonadas y maduradas al sol; disimula y guarda tu riqueza, asegurándote de no perder el dinero por el camino, de paso a otro lugar;  que siempre encuentres una tapia que te resguarde del viento y un caparazón que te proteja de la lluvia; una compañía teatral con la que compartir risas, bebidas y calor y, que tengas muy cerca de ti, aquellos que estimas". Al punto, descorchó la colmena y probó la miel de la Navidad que estaba próxima a deleitar en la Nochebuena familiar que le esperaba con música y cena especial.

Más cuentos navideños en la escala luminosa de Matices

domingo, 22 de diciembre de 2013

Buenos deseos para todos


Las primeras luces de Navidad se encienden otra vez mostrando en todos los destellos, las palabras más palpables en la boca del lobo. Los conocidos ostentan su  mejor sonrisa mudable con miradas mustias que ceden a ideas versátiles en momentos de ronda. Pessoa revelaba que al llegar estas fechas el propósito era evidente: cada noche se ilumina con destellos que van y vienen entre el vistazo a los que distinguimos sin amistad porque "tenemos ahora otra Eternidad, y siempre lo pasado fue mejor". Los gestos y abrazos con los que saltan las palabras de los amigos desfiguran los achuchones afectuosos que se regalan en el mismo tiempo que las horas descargan momentos para descansar. Aunque a todas luces, el corazón no tenga la incandescencia de los ciclos pasados, el pregón que anuncia esta Navidad contiene panderetas, anís, turrón de almendras, polvorones y una familia reunida donde preparar la felicidad. Feliz Navidad en buena compañía.


martes, 10 de diciembre de 2013

Interpretación

Sophie Calle
Este secreto no es para ti, aunque todo el tesoro escondido acabará siendo un patético mensaje a modo de teletipo donde disculparme por la transmisión errónea de la confidencia. Tu última palabra: "cuídate", con tu transcripción poética silenciada: "que la providencia te proteja", no explica absolutamente nada del amor y desafecto que apresaba tu despedida. Un "Prenez soin de vous" de tu promesa insistente y perseverante bajo el juramento de "lo que no se vive se escribe". Aprovechaste la plenitud de la noche para el último encuentro lacónico, sin beso, hasta desertar el único llanto lejano y ausente que acertó a dejarse ver en la calle mientras agarraba mi bolso. Ahora solo subsiste la desintegración de tu palabra so color de la interpretación que le otorguen las personas que te miren por dentro. Así voy recorriendo lentamente tu marcha, pidiendo a los demás que escuchen/lean tu adiós.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Final del canto


En esos minutos basura que no cambiarán el resultado del partido, es cuando sus palabras descollaban sobre la espadaña de sus pensamientos mientras el metal campanil tañía la buena cabeza y el gran corazón rasgueando una combinación formidable. Nunca esperó a las condiciones ideales para lograr sus objetivos porque estaba convencido de que la mayor dificultad se hallaba en cambiar uno mismo. Lejos de responder a las expectativas, desengañar una vez que el agua comienza a hervir no extingue la llama aún apagando el fuego que aviva la lumbre. Su idea era clara: "Tanto si cambias las sábanas como si suturas heridas, preparas la comida o dispensas medicamentos, está en tus manos ayudar a construir un servicio público digno de todos aquellos que dan sus vidas por el sueño de la democracia". Su ánimo y coraje se adivinaba entre sus fundamentos capitales: hacer olvidar los problemas a la gente mediante el sentido del humor y la agudeza. El sostén de todos sus sueños se manifestaban en la sabiduría colectiva de toda la humanidad en su conjunto.

"Necesitamos situar la erradicación de la pobreza en el primer lugar de las prioridades mundiales. Hemos de tener claro que todos compartimos una humanidad común y que nuestra diversidad en todo el mundo es la mayor fortaleza de nuestro futuro conjunto".

Hasta siempre Madiba

viernes, 29 de noviembre de 2013

Última tirada


Te veo bailar en la mitad de la pista y como si de una tirada de dados se tratara, agitas los pequeños cubos en tu mano derecha hasta lanzar la fortaleza a la pira del momento. Al final de tus brazos, tus manos continúan en el mismo punto color rojo cansadas del tacto acuoso que el temporal de espinas burla bajo la luz quieta de los paneles de parquet en el que percuten los dados falsos. Veo que continúas bailando después de tanto tiempo y que el microrrelato siempre se cumple: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", lo que me demuestra que no era solo para impresionarme y que tus ideas siempre las llevaste a la práctica. Y ahora que empieza a hacer frío y me ajusto el cuello del anorak, como apuntaba Vallejo, para que empiece a nevar, tu recuerdo se ausenta en cada uno de los movimientos que cumplen las piezas del azar. Hacía tiempo que no apreciaba tus vibraciones pero poco a poco, el estrecho mundo imaginario va desfibrilando hasta recuperar lo que no preferimos.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Maravilla de un solo éxito


Ante el aparente mal popular, cuando cierro los ojos pienso en tus palabras de poeta como la enfermedad folklórica de One-hit wonder: "qué grande es el amor sin esperanza". Rodeada de puntos que brillan, el bajo del cielo se desprende ante el adlátere de la fortuna frente al único semblante del éxito musical de tu mainstream poco innovador. Sonaste en todas las partes de mi cuerpo y a todas horas, solo que no volví a servirme aquella sopa de letras con versos pegadizos mientras declamabas a Lorca como nadie. Retocaste la misma canción explorando mi realidad llegando a modificar la vieja balada hasta hacerla más romántica, con el propósito de caminar delante de mi pasos de pájaro para decirme lo que no soy. Esta noche, el grunge sucio saqueó mi memoria y antes de arruinarme las horas más oscura, vino a decirme hasta donde debo acompañarte y decir adiós.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Puentes reverenciados


Punteo puentes para que la sombra de tus alas acaricie la rampa de lanzamiento desde donde proyectas los nudos que te elevan hasta mi. Desde el andarivel, saltas con agilidad por encima de mejanas y caceras como si de trapos intactos se tratara, en el ínterin marco parajes donde la charla sea una coreografía innovadora. Marco señales de caracol en la pasarela, sin dejar de pintarme la boca, para que bailes agazapado bajo mis torpes pies antes de escabullirte por la articulación artificial que te une conmigo. Con disimulo, los pontones van cobrando vida en el momento que las raíces de mi suelo se empeñan en agitarse en torno a la humedad de tus pasos y así van creciendo hasta formar un puente por el que camino entre el cielo de tus suspiros y la tierra de tu fuego. El puente al infinito marca el final del camino donde tus manos de fuego al notar mis labios, me conducen a ese espacio indeterminado donde se queman todos los papeles.