"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"

"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert

sábado, 10 de agosto de 2013

Aparente letargo


Llegas como un camión con el bastimento para la tropa, abasteciendo de pan y leche la confianza de un verano con promesa de buena cosecha en Bután, solo que ahora te proteges más de las quemaduras solares que hace años cuando me perdía contigo, ahora solo quiero encontrarme. Hablas de las últimas novedades sobre una roca cristalina con forma de bloque de hielo seguro de que nunca se derretirá después de encontrar una perla entre tres millones de mejillones. Aquí está otra vez el convencimiento de tu dialéctica, asentada en una sentencia remisoria a la que entrego mi ombligo en una mueca mundana que tú respondes sin coba con besos y caricias. Iniciamos un viaje flamante alrededor del Ecuador pactando dar la vuelta completa sin importar el tiempo empleando franqueando el paso, evitando cruzar los polos. De esta suerte, cargando nuestros mundos nos concedemos ciertos goces entre el iris de tus ojos y la cabeza de Júpiter, volviendo a nacer después de sorprendernos tras dar de bruces el uno con el otro regalando el doble de aquello que ignoramos.

martes, 6 de agosto de 2013

Calderilla


La tarde antes del entierro de mi padre, di con la fotografía estropeada que mi madre guardaba debajo del cajón de su antigua cómoda y comprendí que nunca le fue infiel. En ese momento me liberé de información reservada como viejas palabras secuestradas: "mi madre lo intentó muchas veces aceptando una vez más a mi padre en casa hasta admitir en una venta clandestina que no podía vivir con y sin él". No encontré reparo en dejar todos los jipíos mientras me tumbé en el futón improvisado, situado en mitad del salón y apoyando mi cabeza en una almohada rellena de trigo negro y judías, escuché la voz del marido de mi madre en el instante que le rogaba que comiera algo. Sé que el odio y rencor de mi madre hacia mi padre tiene un origen confuso y que su amor nunca llegó a extinguirse. A día de hoy, cuando mi madre condimenta sus jornadas familiares con anécdotas antediluvianas y se apropia de los restos de recuerdos que encuentra a su paso, vuelca sus disquisiciones en su gorra de lentejuelas dispuesta a que vaciemos toda la calderilla que guarda sobre su ex-marido.

lunes, 29 de julio de 2013

Pura filfa



La mentira merodea habitualmente por todas las biografías. Hay ocasiones que vaga curioseando y observando nuestras pertenencias con un impermeable por si arrecia la lluvia o arrebata el hormigueo del chaparrón. En otros momentos se esconde en bolsos, macutos o maletas que ante la sorpresa del agente de servicios de aduanas que vigila las fronteras de las emociones y tras sujetar con fuerza la valija, comprueba con extrañeza el sigilo con el que se confina a un expatriado destapando con flema la gabela de la metáfora del apego. El engaño va debilitando uno a uno todos los trastos que forman la realidad hasta que comienza a rodar cuesta abajo desviándose de la línea divisoria veraz, buscando ahuyentar la existencia concreta envuelta en una pista de hielo sobre la que patinar corriendo el riesgo de que la capa del lago pueda romperse en cualquier instante. Entre secreciones de tus viejas palabras e imágenes desfiguradas me contagio de recuerdos infestados que conservo en maletas gastadas, remendando conjeturas trapaceras hasta "vivir una edad en el sentido contrario al de la espera".

viernes, 26 de julio de 2013

Sarco

no sé qué hay más arriba
de esta piel
que nos abastece de algas
y de besos

desconozco el viaje

el abrazarse
en el trágico azul

pero sí sé
que ese último convoy

es también un recuerdo
un pañuelo de sal
y un nido de lágrimas feroces


Dedicado a las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela.  Sarco Lange



La noche infausta apareció de repente, mientras dormía de pie. Llevaba la fatalidad a cuestas equipada por la alegría del siguiente día festivo. En la penúltima comba, como si de una barra de cortina se tratase, los asientos de las berlinas se torcieron hasta enroscarse en una espiral sin mañana. Y fue entonces, cuando todo se tornó espuma de nitro en el mismo instante en que los sedimentos del interior de los vagones se encontraron con la escarpadura áspera del terreno, siendo removidos violentamente por una marejada de velocidad y energía. Después de las manos, las toallas, las mantas, las carreras, los gritos, el aturdimiento, la consternación, la intensidad y el empuje, queda ese insoportable "nido de lágrimas feroces" que se acurruca entre el esternón y la nuez que más tarde cercena el primer y último extremo de tantas memorias.




 

martes, 23 de julio de 2013

Palingenesia

Holi
La idea no era nueva puesto que la fiesta proviene de la India pero a la comisión de festejos le pareció apropiada. Utilizarían el recinto cerrado de la plaza para derramar colores en polvo entre los vecinos y la concurrencia que asistiera. Pensaron que las nubes amarillas, rosas, azules, rojas y naranjas que cubrirían el cielo abierto del pueblo aunaría a oriundos y foráneos entre flautas de tres agujeros, mandolinas y tejoletas. La representación de esa escena en sus mente llenó de color sus caras y manos echando un pulso a la tradición, tumbando el brazo contrario de la costumbre en un simpático encuentro entre la alegría de otros tiempos y espacios con el presente fresco e inédito. Y en esa behetría de ficción se asentaron hasta compensar con un baile flor de piña vestido de plumas pigmentadas como migajas de aire acrisolado, el sentir junto a los vecinos la afectividad, apuntalando la convivencia para "hacer más vivo el vivir, despertando a latigazos el silencio hasta salir de la percepción de la mirada".

jueves, 18 de julio de 2013

Este jueves un relato: El pozo de los deseos



De camino a casa, vigilada por el hormigueo y entumecimiento de sus piernas que siente al final de cada día, busca entre sus bolsillos el mechero que camufló en su delantal mientras frotaba la última mesa de la terraza. A sus manos se dejó ver una moneda de 50 céntimos en cambio sus ojos se fijaron en una calcomanía con forma de estrella que encontró en el suelo. Al intentar recoger el adhesivo del asfalto, la moneda se coló por las rejas de la alcantarilla que arañaba sus sandalias. De repente se halló mirando a través de los pequeños barrotes pretendiendo encontrar la moneda entre las bolsas de basura y, en algún recoveco de su mente, imaginó que al acercarse al borde y formular un deseo, solo debería comprobar la cara sobre la que cayó la moneda para que sus antojos se satisficieran. Pero desde el suelo pensó en la cita de Han Yu: “Quien se siente al fondo de un pozo para contemplar el cielo lo encontrará pequeño”, por tanto, desde ese momento tuvo claro que los sueños solo se cumplen con esfuerzo, con la magia poderosa que otorga el ansía y con la visión abierta que hace entender lo de fuera como verdadero y provechoso.
 
Más deseos en el pozo de San

lunes, 15 de julio de 2013

SMS

   
                                                                  
“Si me dejas extirpar de cuajo cada una de las palabras que te he escrito, amigo mío, me harías muy feliz puesto que sabes que estoy satisfecho y muy complacido por el refuerzo y el aval que me has proporcionado. Quisiera precintar tu memoria para evitar que se abra antes de tiempo, esquivando la corriente que fluye debajo de tus pies y a la vez, hace temblar el asiento de mi sillón. Ella no pretendió separarnos, tan solo aplicó el rito establecido de ahuecar el ala hasta cortar los bordes de la misma, logrando que el importe de la cuenta ascienda a tu propia renuncia. No quiero que me odies, solo que continúes elaborando en el vacío, la tela que te envuelve hasta sacar todo lo que conserva tu abdomen desbaratando el melodrama y la adversidad. Aunque nunca inicié este armisticio al responder a tus señales, tan solo calmaba la sed de tus deseos en este intercambio de recados y peticiones para eludir ponerte a los pies de los caballos. Escucha hoy mi respuesta capitaneada ”.