"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"

"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert

jueves, 17 de enero de 2013

Números

Una vida en números
En una caja de zapatos reciclada que la abuela arregló, adornando a su gusto, encontré una tarjeta con los números de la suerte del abuelo. Como un compás de tres por cuatro, el vals de los números rodaba entre los dedos del abuelo cada vez que lo desconocido abría su imaginación y a mata caballo, se apoyaba en una escuadra donde recrear los guarismos de su vida. Desde las cabriolas que salían de sus manos, el dos y el cero árabe por excelencia, inauguraron con toda su ilusión la mayoría de edad, asomando del rincón oculto, la granazón de conocer a su futura mujer. El tres y el uno llenaron de fertilidad y aliento los pequeños cuartos de la  estrecha vivienda que adquirieron en la gran ciudad a la que ambos emigraron, adentrándose en una ciudadela en la que refugiarse. Con el tres y el siete, el armonioso ritmo laboral se convirtió en una manera de vivir  logrando abrir su propia carpintería, pero como expuso Aristóteles: La historia cuenta lo que sucedió, la poesía lo que debía suceder. Por ese motivo, el abuelo nunca divisó como el sol descendía al igual que tampoco se bendijo para invocar la protección divina, tan solo decidió guardar en su cartera los números que le acompañaron en su "jardín antiguo".

lunes, 14 de enero de 2013

Escribir algo peor

Pedro Cano

Aún cuando la página está fría, comienzo a escribir bajo el calor del flexo que proporciona esta bombilla incandescente. Considero posibles paños calientes para remediar la apatía de mis palabras ante la eventualidad de nadar en aguas a menos de 26 grados. Y como el líquido que rezuma por las cañerías, las  almohadillas de las letras oleaginosas engrasan el papel en blanco hasta consagrar por mi parte, el arranque en frío por medio de la chispa eléctrica encendida en tu nombre. Necesito filtrar las palabras de las antiguas notas para limpiarlas del residuo de tu herencia y recobrar tu nombre incontable. Pasear de nuevo por la necrópolis ojeando las fotografías, los comentarios que implicaron seísmo y punto muerto que por la inercia de tus labios buscaba una pequeña caída. Escribirte sin algo que decir, tan solo sabiendo la certeza de que en la página quedan muchas palabras omitidas, conociendo lo que más echo de menos y nunca tendré de ti: una carta de verdad.

Repetir cosas ya dichas y hacer creer a las gentes que las leen por primera vez. En esto consiste el arte de escribir.

Odysseus Elytis

        Desnudo mi pecho  *  y se sueltan los vientos
            Y ruinas arrasan  *  y arruinadas almas
 Y de sus densas nubes  *  purifican la tierra
 Para que se muestren   * los Prados Deleitosos!


miércoles, 9 de enero de 2013

Vivir el presente


El Juez de Vigilancia Penitenciaria aprobó una salida terapéutica de 30 días, un mes de vacaciones de la cárcel. Desde hacía tiempo vivía más pendiente del presente, dejando a un lado la nostalgia hasta menospreciar el futuro. No era necesario que el control policial observara atentamente su comportamiento, en ese ínterin ella se desplazaba por el pueblo libremente. Durante aquellos días paseó sola por las calles mientras sonreía sin  tregua o bien se sentaba en cualquier banco con su tablet apagada, tecleando insistentemente. Autoconvencida de su mayor obsesión: los demás la espiaban, grababan sus conversaciones, intentaban manipularla, encontró momentos de recreo que puso en franquía huyendo de las voces que no podía controlar. El objetivo que se había fijado trataba de alcanzar la reacción de su cuerpo ante el sufrimiento intenso hasta iniciar un control progresivo de su respiración, observar como caminaba, comprobar el movimiento de sus manos y estremecimiento que su cuerpo soportaba. Llevaba varios años acometiendo el pequeño aleccionamiento de su terapeuta: utilizar la atención plena con los que descubrir los estímulos de la autoconciencia, alcanzando un simple estar hasta convencerse de que no pasa nada en particular.

sábado, 5 de enero de 2013

jueves, 3 de enero de 2013

Miedo al vacío

Zú Sánchez

Con las coderas humedecidas por la neblina, observo a las garcillas bueyeras iluminar el puente como lunares de noctilucas que fulgen sobre el embarcadero. Fijadas perfectamente a las maderas del muelle anclado al río, aparentan un resplandor petrificado de la eterna condición de un período de tiempo sin cruzar. Las aventureras y hambrientas trenzan sus alas por encima de las tablas del embarcadero intentando localizar algo contra los incendios de sus buches, vacíos de alimentos que digerir lentamente. Solo una pareja, con vuelo de halcón, se arriesga a averiguar que hay más allá de la niebla. Y mientras, por mi pelo resbala el rocío a la vez que amo los pájaros de mi vida de forma intermitente bajo los efectos coloristas que culebrean entre mis piernas. En ese horror vacui me cargo de sanciones al tiempo que amanso las pasiones para consumar el desquite y la reconciliación con los que favorecer la transformación. A poca distancia del agua, fluye el deseo de otro horizonte que incite nuevos sentimientos de finura visto desde el lugar más remoto de la frescura imaginaria.

lunes, 31 de diciembre de 2012

La primera noche

Victoria  Audouard
Las horas se precipitaban hacia la medianoche y antes de situarse en el inicio de un nuevo día entró un correo en su teléfono móvil que no tomó en cuenta. En un momento de la dilatada noche leyó: "Recuerda que la luna te calienta siempre, te hace el día más tolerable. No te arrepientas de no haber tirado lo suficiente de la cuerda e incluso de perder la comba en ciertas ocasiones. Invoca las palabras que te dejen pensar y hablar hasta convertirte en detective y en un personaje enigmático. Dedica atención a tu pareja y familia pero al igual que el lobo, mantén tu individualidad. Asevera el lado nativo de tu impulsividad y todo lo que atrae a tu imaginación mientras bailas en medio de la hierba seca o en los témpanos de los charcos. Afloja la sonrisa con la que entregas el calor de tu repertorio hasta secar la pesadez de las noches de invierno. Te deseo que al despertar frente al amanecer de las mañanas lozanas del nuevo año, estas palabras te acompañen durante algunos minutos".


Empuja toda esa vida bajo tu lengua
que, por si misma, se convierte en pasión.

Pedro Casariego Córdoba

** Un amigo me deseó Feliz felicidad y me hizo reír, pero al final es lo que todas/os aspiramos.
     Feliz Felicidad en 2013 para todos/as.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Canje frustrado


Desde el principio buscaron fundamentar sus aproximaciones en el intercambio de cestas de naranjas, con el fin de pactar ciertos asuntos sin llegar a abandonar la mesa de negociaciones. Nunca preguntaron hasta donde podían llegar en la reciprocidad de consideraciones, cuantas naranjas precisaban en cada entrega o cada cuanto tiempo debía llevarse a cabo el trueque. Entre los comentarios nuevamente utilizados, las curvas descritas por las palabras naranjas que ambos impulsaban por encima de la mesa de estrellas, buscaban la intención de crear una elipse frutal donde sus propios focos unieran la anterioridad y el aplazamiento que el tiempo fue vaciando. Esbozaron pequeños acuerdos sinuosos a la vez que adiestraban ovejas tirando de un carro lleno de periódicos amarillos. Todo fue un fracaso. Las vetas de la mesa se interponían en las cestas bloqueando el sentido del fruto, transformando los acuerdos en una inútil mezcla de océano gris y amor asiático.

—La nuestra no es historia conyugal.
Trueque de pulsos, ajedrez del dolor…—
Carlos Pardo