Antes de que todo se viniera abajo y después de retirarme el pelo de la boca, sin atender a la profecía de la felicidad incumplida, desnuda con zapatos engullí islas delicadas donde inventé historias sobre ti. Esta vez dí en el clavo, la conversación masculina me devolvió a aquel ahora donde tu apareciste en la flor de cinco pétalos que siempre me acompaña. El sabor de leche almendrada y agua de canela recorrió el esófago refrescando mis entrañas como el viejo trapero encargado de vaciar el armario de ropa vieja antes de desordenar todos los asientos mensuales. Hasta conseguir desinflar el taquillón de madera colocado delante de la pared desierta. Y sin llegar a estar muy sola en este descampado debo informarte que el retiro lastimero, cúmulo de punciones en las sienes, es un leco desgarrador que se escucha hasta la lejanía más desgarradora. Ante la primera manifestación de renuncia imaginaria quizá me atrevería a oprimirte con los mismos zapatos que tanto te gustaban, transfigurándome en la clandestinidad más absoluta para despacharte de una puñalada con una vieja sevillana hasta más verme de cirujana plástica donde restablecer tu cuerpo.
"¿Quién no escribe una carta? ¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert
viernes, 18 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Manifiesto- Democracia real
Las edades del sol se convirtieron en un improvisado túnel de viento donde comprobamos el efecto del movimiento del aire de las pancartas alrededor de los cuerpos sólidos de cada uno de los manifestantes pacíficamente molestos. Desde esa perforación, dejamos que el sol nos granara amontonando los gajos: "Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el
progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la
sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de
las personas". Duplico tic, muecas y compongo el semblante para reparar lo somnolencia y el estado de acedia en el que he vivido durante mucho tiempo y me recuerdan: "Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas
sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud,
a la educación, a la participación política, al libre desarrollo
personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida
sana y feliz". Sin dejar de desviarme de la realidad puesto que "los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a
enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos
anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros
movemos el mundo" y con cierta vanidad, llegará con gran escrúpulo y puntiagudos estampidos de martillos "la Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y
tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del
mercado". Hasta que ese ruido se transforme en la sonoridad de una fruta del tiempo en medio de la reserva de la espesura.
viernes, 11 de mayo de 2012
Cuento
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| Caramelo de Escarcha |
El cuento no destacaba mucho, apenas despertaba algo de interés de la pequeña que curioseaba distraidamente a su alrededor. Y continuó: "Un buen día se encontraron caminando un pequeño caracol y unas mariposas de colores. El camino no conducía a ninguna parte, por lo que el caracol se alegró tanto de ver aquellos insectos tan vistosos que solo se le ocurrió preguntarles de dónde venían. Ellas ante el merodeo del caracol respondieron: de la viruta de colores del carpintero Amelio. Ellas añadieron: el maderero, bajo el sol caminante, extendía por la vereda laminillas de los listones para enjuagar de una dulce infusión de colores, de tal modo que nos atraía poderosamente. Así, siguiendo la huella iluminada de las candelillas como luz de estrellas, el caracol dibujó espirales de aceite en su concha mientras espantaba con una sonrisa a las alevillas. Y "el caracol la forma tiene de un corazón" prosiguió su paseo por la suave hoja de afeitar sin dejar de aplastar la masa de papel que las viruta de mariposa dejaban a su paso".
* Esta iniciativa parte del castillo de los cuentos encantados que nos propone José Vicente
sábado, 5 de mayo de 2012
Eta-Acuáridas
Leí tu mensaje: "Si esta noche no
llueve, busca ese sitio oscuro y cómodo que encontramos aquel domingo
paseando, enciende una pequeña hoguera y mirando hacia oriente disfruta
de la primera y sencilla lluvia de estrellas de este año". Era todo un
desafío sentir, mientras me calzaba y vestía, como afrontar todas
aquellas estrellas saliendo de un mismo punto como si fueran flores
amarillas. Con una silenciosa desazón, experimenté gran satisfacción
ante la incesante fuente de gotas que se abrían a mis ojos. Y así, de
las lejanas estrellas de la constelación de Acuario observé una mágica
conexión entre sí a la vez que mostraban un portador de agua cargando
una vasija entretanto derramaba agua. Deleitándome como una velada con
música y baile, pedí agua para sanar el pesar de la vieja filigrana.
Hasta regresar a casa con la luna más cerca de la lengua de tierra,
habiendo disfrutado del recreo de domingo y de la alegría del séptimo
cielo en el tiempo que la órbita lunar alcance al alba siguiente.
viernes, 4 de mayo de 2012
martes, 1 de mayo de 2012
Contenedor azul
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| Devastación de 1941. Depósito de papel quemado. Graham Sutherland |
Entre las letras SOLO PAPEL Y CARTÓN del contenedor azul se le ocurrió abrir un pequeño ojal de 0,5 mm y situar una cámara estenopeica minúscula y oscura, sin lente, acompañada en la parte posterior de papel fotográfico suficiente para reproducir la antífrasis de quien allí se acercaba. Perpetuar la estampación de cuadernos, papeles, folios, cartones, periódicos, revistas que tira la gente, deja abierto el abanico de seda blanco que los demás rechazan. Fotografiar fajos de viejos papeles desechos en las manos de los otros, prospectos escritos que ahora dan por inservibles es como pormenorizar el vergel de una gran variedad de flores y árboles frutales. En la serie fotográfica estimaría los depósitos de bazofia que se compra y lee para alimentar las entrañas, apreciando el desperdicio del rulo que escribimos en cada asentamiento y el excedente que redactamos en este ovillo confuso del camarín reciclable.
domingo, 29 de abril de 2012
Suite para orquesta
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| Eric Tabales |
Con la franqueza de esa libertad formal que llega del gruñido ronco que parece pronunciar sus palabras ininteligibles, rebasa el preludio que él eligió para pasar a la invitación de ciertos monosílabos que completa la pieza musical. Escribir una partitura con onomatopeyas, carraspeos, gemidos y toda clase de secuencias sonoras crearía una original suite para orquesta. En cada verso deja entrever un querer asomándose a la letrilla mientras afila sus garras en las cuerdas de la antigua lira de Ur. A medida que la configuración de los sonidos va tomando cuerpo entre las adivinaciones, la preferencia por ese cariño se torna en un manto que yace verticalmente. El incesante rebufo de pasión que presenta la letra de la canción urde una seda en los esgarros serenos que fluyen de su interior. Pero como en toda melodía, al final la balanza por amor se inclina a favor de alguien y la unión clandestina se queda en blanco. Y así, como una cárcava erosionando el mensaje de la melodía que nadie llegó a escuchar ni entender, la mortaja de la letras encaja en la escala musical la adoración de aquella canción de amor que intentó imitar.
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