Alrededor de una sorprendente caja china, notando el calor del carbón prendido de la tapa en las mejillas, sostenemos la sonrisa y las palabras mientras dentro del arcón se cocina la carne que nos reune cada verano al mismo grupo amigos de todos los estíos. La canícula nos convoca en la confluencia de cinco caminos diferentes y allí, en la cita del pueblo de este verano todo se nombra, no es tarde para escuchar el son de las melodías del coro o los sencillos pretextos para explicar cómo vivimos: "Reino Unido amenaza con detener a Assange en la embajada de Ecuador" o "sanidad obliga a Mercadona a retirar 11 productos cosméticos por una mezcla indebida de ingredientes" o "la guardia civil desmiente las palabras de la Delegada del Gobierno en Canarias" o "el traje de igualdad de los empleados varones de El Corte Inglés". Después de asar todas las noticias, haciendo comestibles asuntos dispares y alejados de lo que nos afecta directamente, churruscamos las noticias de entretenimiento a las que agregamos un poco de sal "porque los ciudadanos están tan cansados que necesitan leer informaciones de entretenimiento" arrastrándonos con todos los despojos y sedimentos hacía sus dictamenes. El calor mediático nos atrapó hasta que el morapio nos apartó de la ruina del papá Estado.
"¿Quién no escribe una carta? ¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
"¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído?"
S. Choabert
jueves, 16 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Orden de acercamiento
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| Lillian Bassman |
domingo, 12 de agosto de 2012
Carrera pedestre
Tomó la decisión: no moriría de una marcha rápida, a nadie le había sucedido tan solo en una versión de las leyendas de Filípides. Prepararse para una carrera pedestre de 42,195 km es como estar a la sombra de un gran árbol por el que se cuelan los rayos de sol dando calor a distintas partes del cuerpo, pero sin llegar a sentirse completamente acalorada. Hacía tiempo que trasladaba la idea de participar en una carrera mayor de la que corría casi todos los días, sin importarle la lluvia, el frío o la niebla. Una noche perdurable, alguien cercano a ella le propuso conseguir un cupo para participar en una Maratón, todo un reto personal acreditando cualquier diminuto envanecimiento. Contaba con algo más de tres meses para ir aumentando los kilómetros en cada uno de sus entrenamientos, dedicando con ello más tiempo al ejercicio y al adiestramiento de su mente y sus piernas, así como una hidratación adecuada y una alimentación sana. Al llegar a la ciudad donde se celebraba y disfrutar de la locura de todos los participantes junto a la expectación del gran acontecimiento, apreció la emoción de conquistar un momento de orgullo y soberbia. Al colocarse en la zona de salida y escuchar la pistola bajo el sonido de la voz de Fran Sinatra, comenzó a correr, tragando con ansia la vida y recibiendo el movimiento de todas las personas que dejaba atrás. Poco a poco, los metros y kilómetros iban pasando ante sus ojos y después de tres horas, el cansancio, unido al agotamiento físico y mental, comenzó a afectarla haciendo mella en sus piernas, amenazando con no zanjar la carrera para la que se había estado preparando. Fue entonces cuando su mente se llenó de palabras del universo, llenas de sensaciones plenas, necesarias para mantener el nervio y la resistencia, imprescindibles hasta llegar a la meta. Tras algo más cuatro horas, ella encontró la máxima fluidez posible entre aquellas calles.
jueves, 9 de agosto de 2012
Este jueves un relato: Recuerdos, sueños o pensamientos.
María José Moreno desde su blog Lugar de Encuentro nos convida a escribir sobre "Recuerdos, sueños o pensamientos".
Una vez cada verano, desde el otro lado de la calle llega aquella música con forma de magnolia, que dilataste en la primera fiesta con la que me adulaste en presencia de su fragancia y demás lisonjas. Entre el tañido de aquella velada solo recuerdo tu cara y, yo asomando como una luz encumbrada y sutil, mesurando la polifonía de las voces que resonaban a nuestro alrededor. Con tus gracias, las risas y miradas concurrían junto a las botellas vacías abandonadas en las mesas y repisas del salón. De repente como un sueño dorado apareces bajo mis pies y es en ese momento cuando puedo hacer de ti lo que más deseo, agarrando la oportunidad sin postular en las distintas regiones del amor. Es en este pasatiempo iluminado donde me recreo, sujetándome a cada una de las cinco manos que sobresalen de tus dedos mientras nado 20 metros mariposa en el salón donde suena la misma música. Y así, cediendo dócilmente al enunciado de la sabrosa sopa de letras, cierro los labios ante la noche larga y bailo como un lunática en la fiesta de tu recuerdo, cogida de mi cintura por tus brazos, mientras te cuelas so capa del entusiasmo dentro de mi camiseta, revolviendo pelo y ojos como un amuleto a flor de piel que se deja ver en esta noche.
martes, 7 de agosto de 2012
Pequeña colección
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| Vicent McKoy |
La galerista abrió las puertas y llegamos a mares hasta la pirámide de colores que ocupaba el centro de la sala formando así su primer mercado primario de arte que estaba dispuesta a despachar. En 580 pies, el suelo estaba cubierto de senderos ornamentados con flores del tiempo envueltas en algas de mar, donde la tramoya de las paredes rebosaban de hojas de memoria con noches de enero apoyadas sobre escaleras de cielo. Adherido a los tabiques recobraban fuerza pequeños granos de polen unidos a brotes de fuego. Un cubo de urdimbre cuelga del techo como el acemilero mayor al pasear una bola de hierro sin bruñir en sus arreos. Utilizaba los grabados y pinturas como plataformas de cofa en un puesto destacado de observación, imaginando a los modelos ante, dentro y sobre la obra, siendo cosas de dos: el artista y el visitante invitado. Desde siempre buscó un retrato de la humanidad, rastreando la humedad de la naturaleza viva y muerta esperando encontrar sueños de esperanza. Ese escenario de ilusión se limitaba a la venta del mercado de nubes que ofrecía el cambio de estado al gaseoso, así como de la comunicación, del amor y la denuncia del rescate blando, buscando conseguir cadenas y siervos aunque no llegaba a convencer del todo ni de nada a nadie.
sábado, 4 de agosto de 2012
Bluff de póker
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| Jingzhou Baii |
y fui piel en tus manos.
J. C.
Con el mazo de cartas en la mano muestras un abanico de naipes hasta arrojarlo al aire mientras te aprietas el reloj en tu galeón de corsario. Empieza la partida, con las cinco cartas en las manos solo tengo que superar la combinación que sujeta tus garras. Abro la apuesta asumiendo la posibilidad de perder o ganar teniendo la certeza de que el cecógrafo que guardas en tus dedos descifraran los relieves de las cartas con las que juego cada mano. Dominas lo que desconozco, te sientes cómodo afrontando a ciegas los riesgos que hacen peligrar el lance de cada juego al mencionar con disimulo lo que yo no consigo pronunciar. Así adquiero algunos aprendizajes, observando como comprometes el juego remontando una mano ganadora. Directamente degüellas: "jugando al póker con la mala vida/ me hizo un bluff el destino/ pero yo, jugador empedernido/ le he copado a la vida su revancha/ quité de mi baraja de ilusiones/ la mala reina que me traicionaba...". Juegas con todo el tiempo del mundo adornando tus faroles, sin límites y con miedo perder, trasteando con las posibilidades reales que te resguardan.
jueves, 2 de agosto de 2012
Este jueves relato: El tiempo en el tiempo
Saliendo de un pozo ciego, distinguí a un alcalde provisto de armazón y varias correas, colgado por el nudo de su corbata mientras el arnés se detenía durante cinco minutos, como si una remolcadora lanzara una sirga al corregidor paracaidista detenido y, ante la duración de ese momento sujeto a cambio busqué la puerta de salida. Cerca de la puerta de escapada sentados en una mesa abatible, escuchamos campanas trastocando las noticias, mientras tú explicas que la inquietud y el alboroto estriba en examinar con paciencia la floribunda que rodea el interior del escudo descosido del uniforme reglamentario de la comunidad hasta moler el tiempo en el que vivimos, a la vez que suceden cosas diversas. Entre algunas coyunturas que aparecen entre tus resoluciones, mostrando lo esencial de tu tiempo se encuentra: "los muertos no emiten señales de ninguna suerte. Mala suerte y paciencia, puesto que la vida es un lapso de aprendizaje musical del silencio". Sin dejar de animarme a buscar el tiempo muerto del partido con el que reunirme bajo el eco de la luz, abres la distancia de inclinación que sufre el Coliseo romano sobre su lado sur, para mirar el tiempo transcurrido y disfrutar de las fases del motor. Y a tiempo parcial, compatibilizo los pedazos rotos de las estaciones del año con los suspiros que vuelven al tiempo dulce y vigilante.
Y ahora los minutos
pesan como columnas de granito,
socavan la razón,
hacen del miedo un templo,
embadurnan la vida de liturgia,
tejen el odio,
se ríen de nosotros estrellándose
contra un futuro próximo,
indecible,
crepuscular dominio de la nada.
Enrique Gracia Trinidad
La propuesta viene de la mano de Matices, donde el tiempo juega entre las palabras y el tic-tac de los relojes...
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